No puedo sentir lo que me esta llamando.
Se ha perdido como un todo, dentro de una masa ilustrada de diversión efímera y cansada. No hay para donde. Ni con este dolor de cabeza, ni con esta represión en el pecho, soy capaz de comprender lo que debería transformar y seguir.
Me he perdido.
Me he sentado a la orilla del risco, y ya veo todo lo que hay en las más bajas llanuras.
No quiero ni pensar.
O quiero y no puedo? ..
Me parece ser que no he aprendido de la vida. Hay ocasiones en las que verdaderamente vas moldeando tus perspectivas y poco a poco se va viviendo el camino, aclarándose a medida que los árboles y arbustos van desapareciendo, para dar paso a un valle escueto, con floras y faunas perdidas en la dimensión del olvido.
Me siento cansada y me es imposible voltear a un espejo. Es el propio rechazo, es la angustia de ver la recaída tan viva.
Ahora me vienes a la mente. Como aquellas palabras siempre caían al punto exacto de mis debilidades, y obligaban a mi plenitud regresar a la vereda media, que perdía lo que solía perderme.. Era tan sencillo saberte fuerte, y agarrarme de la credibilidad que me regalaban tus eternas frases y tus propios miedos.
Porque eran tus miedos... y lo míos también.
Pienso que nunca lo supiste.
Pienso que mi imparable necesidad de encontrar un punto neutro y estable, ocurría bajo la máscara de una relación libre y extrema. Pero no podía tomarlo para toda la vida. Porque ahora debo reencontrar la forma precisa de andar y no pedir limosnas en el camino. Como tu, como ellos, como muchos. Ojala pudiera tener tus manos tocando mis flojedades. Ojala pudiese escuchar con toda claridad lo que me quieres decir al momento que te percatas de mis propias caídas, de mis más intrínsecos demonios.
Me encantaría escuchar nuevamente lo que me dices al instante de saberme desesperada y resignada: no te hagas la víctima, tu y yo sabemos con seguridad que te gusta flagelarte... anda, apóyate de lo que sabes tuyo y continúa. Y yo, como niña aprendiendo a caminar, te escuchaba y lo hacía. Te vivía. Ahora te admiro en lejanía, y me percato terminantemente de que tu... ya no eres una realidad. Pero trato y me engaño… y se que pronto volverás a entrar al terreno que me toca empezar. Esto es así. Esto es con errores y delirios. Esto es con reflexiones y tormentos. Esto es olvidar y recordar. Para que en un punto no trémulo, pueda seguir con mi naturaleza apasionada.
Me tropiezo. Si. Pero eventualmente el piso me parece más incómodo de lo usual.
BotOgnion.